El moderno sistema permitirá conocer las distintas partes del
cuerpo y sus funciones, mediante un sistema QR, animación
3D y realidad aumentada.

La llegada de la directora Carolina Lazo junto al compromiso de todo el
equipo educativo de la Escuela Básica Municipal de Chile Chico, ha
traído consigo una serie de innovaciones y cambios que buscan desde
todo punto de vista entregar una mejor educación a los niños desde la
educación pre escolar hasta sexto básico.
Lo más reciente fueron las “poleras mágicas”, herramienta que va de
la mano con la tecnología y que permitirá desde los más pequeñitos
conocer las partes del cuerpo y sus principales funciones. Metodología
que convierte a la escuela de Chile Chico en la primera utilizarla en el
País y en Latinoamérica.
Victoria Guerra, es la propietaria de la empresa “body planet”, quienes
fabrican las “poleras mágicas” y puso en valor que un establecimiento
del sur de Chile, sea el primero en llevar a cabo esta tecnología en pro
de la educación.
“Quiero certificar que la Escuela Básica de Chile Chico, es la primera
institución educativa en Chile y Latinoamérica en adquirir las poleras
mágicas para sus estudiantes, gracias a sus líderes pedagógicos, con
visión de futuro como su directora señorita Carolina Lazo y el equipo
técnico que la acompaña como el señor Álvaro Velásquez y señorita Pía
Muñoz. Pero se preguntarán ustedes, ¿Qué son las poleras mágicas?,
es un recurso educativo que a través de tecnología de punta como
código QR, animación 3D y realidad aumentada, los alumnos y
alumnas pueden explorar sistemas y órganos del cuerpo humano como
si tuvieran rayos X en los ojos”.

La directora de la Escuela Básica Municipal de Chile Chico, Carolina
Lazo, destacó el respaldo del sostenedor del establecimiento para
llevar a cabo esta y otras iniciativas. Además, comentó que la idea es
que al regreso de clases después de la pandemia, los niños puedan
aprender de manera entretenida y lúdica.
“Estamos felices con nuestras poleras mágicas, porque es un artículo
innovador, la idea es aprender jugando, para tener espacios educativos
novedosos para nuestros estudiantes, ese es el objetivo principal. Todo
esto, porque finalmente tenemos que tener la forma de encantar a
nuestros niños cuando regresen, vamos a tener espacios donde ellos
puedan disfrutar, no van a llegar a escuchar una clase una de una hora
y media, tienen que venir a jugar y aprovechamos que aprendan
jugando. Destacar que, si no tuviéramos el apoyo de nuestro
sostenedor, nada de esto sería posible, eso hay que recalcarlo y
enaltecer la función del sostenedor en este tiempo y en esta época de
pandemia”.
La profesora de Ciencias, Pía Muñoz, resaltó la apuesta tecnológica de
la escuela y del Departamento de Educación Municipal, ya que,
“antiguamente uno tenía que hacer los modelos por medio de plastilina
y ahora con el tema de la tecnología, nos es más fácil llegar a los
niños, también ponernos a la altura de la tecnología que manejan ellos
con la realidad aumentada. Y desde niveles muy pequeños ellos
comienzan a trabajar con todos los sistemas, no solamente en ciencias,
sino que en educación física también, por eso, es sumamente
importante. Nosotros estamos muy contentos como escuela, porque la
verdad es que se han hecho varios cambios, hemos recuperado
espacios, tenemos nuevas tecnológicas y de a poco hemos ido
avanzando harto en este año que lleva nuestra directora, así es que,
súper agradecida”.
Acompañaron el estreno de las “poleras mágicas”, algunos niños que
se mostraron felices con la apuesta que ha tomado la escuela Básica
Municipal de Chile Chico al jugársela por el trabajo educativo de la
mano con la tecnología. Así lo destacó, Ignacio Velásquez. “Divertido,
porque así aprendemos más rápido y no nos aburrimos. Es mejor,
porque se ve todo con nombres y mucho mejor, para no esperar que
el profesor lo esté escribiendo en la pizarra y en este caso nosotros lo

podemos ver con la Tablet. Así es que, bakan porque podemos hacer
cosas divertidas, por eso no hay que romper las cosas como otros
niños y debemos cuidarlas”.
El estreno de las “poleras mágicas”, se realizó en un espacio que
antiguamente era una bodega y que gracias al trabajo del equipo de
funcionarios y funcionarias de la Escuela Básica Municipal de Chile
Chico fue remodelado, incorporando elementos científicos y
tecnológicos, que convierten el lugar como un moderno laboratorio de
Ciencias, para llevar a la práctica varias de las materias que en teoría
han conocido los y las estudiantes en sus aulas.