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Nuestra Derecha Católica Chilena

La derecha chilena que sueña con ser más civilizada vive una contradicción dramática porque lleva en su seno a una derecha rancia, clasista, conservadora y violenta. Y no puede desprenderse de ese bloque culturalmente obsoleto porque es el que le sirve para tener resultados significativos en las elecciones, financiar sus campañas y seguir controlando el País económicamente, mediáticamente y “valóricamente”, aunque no esté en el gobierno.


Me refiero a una derecha que se define como católica. Está conformada por personas piadosas que, por ejemplo, luego de que su hija se fue a abortar fuera del País, exigen meter en la cárcel a todas las mujeres que abortaran aquí y cuando les hacen ver su incoherencia responden defendiéndose: “¡pero mi hija después se fue a confesar!”… Una derecha de “misa diaria” que separa meticulosamente la fe de los negocios y del lucro concupiscente. Que mientras paga sueldos de miseria a sus empleados y les amenaza con el despido si piden sindicalizarse, se enriquece de manera obscena declarando cínicamente a los medios de comunicación que, en realidad: “están dando empleo y desarrollo al País”. Esa misma derecha que sigue justificando la tortura, los secuestros y asesinatos en tiempos de la dictadura porque las víctimas “eran comunistas ateos que atentaban contra la propiedad privada y las libertades individuales”.
Es la derecha católica que cree obrar en nombre de Dios y de la moral y, seguramente por esa razón, considera que sus propias ideas y decisiones son siempre verdaderas y “objetivas” y todas las demás están “ideologizadas” y son falsas.
Nuestra derecha católica chilena olvida que fue precisamente “en nombre de dios” y con la acusación de blasfemia, como se condenó a muerte a Jesús de Nazaret; la Presencia Humana de Dios en la historia. Y olvida, o tal vez quiere ocultar, la lección fundamental de toda la vida de Jesús: que las referencias a la religión y a Dios no sirven absolutamente para nada si antes no aclaran a qué Dios están apelando. Porque, como deberían saber por haber estudiado en colegios católicos del barrio alto, Jesús enseñaba a no usar nunca a Dios en provecho propio sino sólo en defensa del débil, de la víctima, del excluido, del pobre o del enfermo. Por eso lo mataron; “en nombre de dios”.
Y olvida finalmente, que todo el cristianismo, tal y como brota de la vida entregada y resucitada de Jesús, constituye una Buena Noticia que pone del revés nuestra idea común de la divinidad porque para los seguidores y seguidoras del Moreno, Dios siempre opta por un amor que acoge, frente a un poder que impone, y sale cada día a buscar y recuperar a las ovejas perdidas antes que quedarse complacido con la ovejita fiel, segura y sumisa.
El Dios que experimentó y compartió Jesús, sólo ha querido mostrarse para nosotros en la humildad y en el anonimato, nunca en la prepotencia y la ostentación. Pero lo cierto es que un Dios así, en una sociedad como la nuestra, ¿por qué motivos nos iba a interesar?, ¿qué provecho podríamos sacar de ese Dios que nace en un pesebre y que muere en una cruz?…
Señores y señoras católicos de derecha; sepan de una vez que no es decente estar en contra del aborto y a favor de la pena de muerte, que no es ético hablar de caridad y de solidaridad y a la vez promover e imponer una economía de mercado neoliberal que nos condena a la desigualdad y que produce cada día más pobres y excluidos, frustración, competitividad, violencia y un gran vacío en el corazón de las personas. Dejen de defender y bendecir una “economía que mata”, como denuncia el Papa Francisco.
Cuando como cristianos no nos relacionamos con Dios según la enseñanza de Jesús de Nazaret, el rezar y el excluir, el comulgar y el condenar, siempre van a ir muy juntos y eso, señores y señoras católicos de derecha, es muy peligroso y muy poco “católico”.

Jesús Herrero E.

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